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viernes, 20 de mayo de 2016

LA ENERGIA ELECTRICA DESPUES DEL 26J



Hay un hecho incuestionable, la nueva legislatura que se iniciará después de las elecciones del 26J no debería actuar como ha venido siendo habitual en las reformas que se han abordado del sistema eléctrico, es decir, iniciar un tiempo de consulta y educación de los nuevos responsables políticos que les permita definir el alcance legislativo de la misma, proceso que alargaría la toma de decisiones, tan necesarias, un tiempo excesivo y muy costoso para el interés general.

El conocimiento sobre el sistema en todos los planos posibles está perfectamente delimitado para, en función de la estrategia energética que se quiera implantar, definir acciones de cambio con implantación inmediata.

Si la política energética que se desea desarrollar fuera, como no puede ser de otra manera, la establecida por la UE, sin ningún tipo de cortapisa y, además, eliminando todo vestigio de oligopolio, nos llevaría a un consenso político, económico y social aceptado por la mayoría de los agentes involucrados.

Actualmente el sistema eléctrico está perfectamente estructurado para acometer reformas de amplio calado y a pesar de ser sistémico se pueden definir planes de acción independientes, por lo tanto, el sistema eléctrico compuesto por los subsistemas: generación, transporte, distribución, comercialización y consumidores podrían tener planes de acción propios inmediatos.

Por otra parte, los agentes claves del sistema, como son: generadores, transportista, operador, distribuidores, comercializadores y consumidores, se les definiría su nueva posición en el sistema como consecuencia de la nueva política a desarrollar.

Hay un hecho objetivo e innegable, tal que es, la falta de una transición ordenada del sistema eléctrico con la implantación de la democracia y, posteriormente, con nuestra entrada en Europa.
La existencia, denunciado por la sociedad civil, de barreras infranqueables para eliminar la actual convergencia de lo político y lo empresarial del sistema, con el objetivo de que realmente se establezca un sistema de economía de interés general y que, por lo tanto, prime al consumidor como el objetivo del sistema.

Si realmente órganos como: el operador del sistema, el transportista, la CNMC y el CSN fueran independientes, bastaría para que se defendiese un nuevo sistema eléctrico que cumpliese su importante papel a desarrollar en la estrategia energética de Europa.

Evidentemente,si, en 40 años no se ha conseguido una transición del sistema solamente con voluntarismo no se conseguirá, los intentos que ha habido nunca fueron capaces de sortear las barreras que se encontraban en el camino, quizás, porque los propios legisladores se encuentran imbuidos en las fuerzas que el sistema tiene para preservar posiciones de privilegio.

Para ilustrar lo anterior, basta recordar algunos hitos de la legislatura anterior en la que se llevó a cabo una nueva reforma del sistema eléctrico:
  • Suspensión de las ayudas a las energías renovables.
  • Modificación del régimen de ayudas
  • Fiscalidad verde fracasada
  • Cierre unilateral de Garoña
  • Cancelación subastas Cesur
  • Manipulación del mercado mayorista
  • Cambio del “hueco térmico”
  • Autoconsumo con balance neto fallido

Algunos de estos hitos mostraron como el sistema eléctrico se autoalimenta en sus reformas y que conllevan irremediablemente a tener que replantearse una nueva reforma.

Establecer una hoja de ruta para una reforma del sistema eléctrico que supere el actual desequilibrio existente, principalmente del lado de los consumidores, es necesario y posible. Los “prosumidores”; unos nuevos gestores de las redes de distribución, la involucración de los territorios en el desarrollo de las nuevas redes y los nuevos generadores renovables, la separación del mercado mayorista de las generaciones: nuclear e hidráulica y su vinculación con el CSN y las cuencas hidrográficas y un largo etcétera que está en el conocimiento existente en el país.



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