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jueves, 17 de septiembre de 2015

EL APAGON ENERGETICO SE ACABA YA


El apagón energético que atraviesa la economía española, definido por atravesar un periodo en el  que se ha determinado, por la actual administración, que después de haber regulado la desaparición del déficit tarifario en el sector eléctrico, considera que ya se han hecho todos los cambios estructurales necesarios y ya no es necesario definir las estrategias energéticas que carecíamos y carecemos.

El apagón se acaba al  surgir importantes posiciones de ruptura desde el propio establishment, en este caso desde Cataluña, como consecuencia de las elecciones del 27 de septiembre.

La candidatura: Junts pel  sí; en su programa electoral, dentro del apartado: un nuevo modelo energético, explicita su ruptura energética con el análisis siguiente:

El sistema energético de España es el resultado de la evolución del modelo económico franquista de capitalismo de Estado, en el que, o bien el Estado se reservaba la gestión directa de los sectores básicos de la economía o bien es cedida esta gestión a intereses privados cercanos al régimen.

En el proceso de la transición de la dictadura al régimen constitucional de 1978 este esquema se mantiene. Sólo las condiciones de entrada en la UE obligaron a desmantelar, al menos formalmente, la estructura básica de este capitalismo de Estado, imponiendo la privatización y liberalización de los grandes sectores económicos.

Las directivas europeas obligan a abrir a la competencia efectiva: la generación, la distribución y la comercialización eléctrica, pero la transposición de estas directivas por parte del Estado español se ha hecho de manera inadecuada y no se ha logrado alterar la estructura oligopólica del mercado ni introducir una verdadera competencia al alcance de los consumidores.

Se han creado unos mecanismos de mercados mayoristas de electricidad que no favorecen unos precios competitivos para la industria ni bastante asequibles en muchas familias. Además, se dificulta la entrada de otros actores en el mercado con una legislación que ha impuesto un peaje en el autoconsumo a la pequeña generación local.

El resultado de todo ello es el mantenimiento de un mercado oligopólico con una formación de precios poco transparente, al arbitrio del Gobierno, que es quien determina los costes regulados que suponen cerca del 50% de la factura eléctrica que paga el usuario, y que han generado un voluminoso déficit tarifa que incrementará aún más unos precios que ya se cuentan como los más elevados a nivel europeo.

Ciertamente, las familias y las empresas hoy pagamos una de las facturas eléctricas más caras de Europa, con el consecuente impacto en las economías familiares y en la competitividad de nuestras empresas.

Independientemente de la posición ideológica de cada cual y de su currículo en esto de la energía, el análisis anteriormente expuesto y que se hace, al menos en parte, por el establishment de las últimas décadas, es un buen principio para un debate serio sobre cuál es la situación que se deberá superar, ya que no sirve a los intereses generales y a los que todavía sirven están en proceso de desunión y desacuerdo, como se explicita en el programa electoral aludido.


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