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martes, 21 de mayo de 2013

El Foco en la Red de Distribución Eléctrica


 
Es necesario que el desconocido equipo que elabora la reforma de la ley 54/97 del sector eléctrico priorice la reforma de la distribución de energía en nuestro ordenamiento.
 
 
 
Un indicador del alcance y valor de la anunciada reforma eléctrica, que en estos momentos está siendo elaborada por un equipo cuya composición no ha transcendido a la opinión pública, será el desarrollo que tenga el Título VII de la Ley 54/97 del Sector Eléctrico que es el correspondiente a:  Distribución de Energía.
De las cuatro partes que componen la cadena de valor del sector eléctrico: generación; transporte, distribución y comercialización, la distribución pasará a ser el nuevo valor para el desarrollo del sistema eléctrico y, por tanto, el gestor del mismo adquiere un mayor protagonismo.
La red de distribución es la que dará soporte a la estrategia energética de la UE, tanto a medio como a largo plazo, los avances necesarios en: generación distribuida, renovables, eficiencia energética, autoconsumo y balance neto pasan por una red inteligente como soporte, entre otros, al consumidor/productor.
El impulsor de la nueva red deberían ser los gestores de las mismas y, por lo tanto, el crear un órgano a tal fin, desvinculado de la propiedad de la red pública, es imprescindible, así lo ve la directiva 72/2009, cuando indica:
Los Estados miembros designarán o pedirán a las empresas propietarias o encargadas de las redes de distribución que designen, por un período de tiempo que determinarán los Estados miembros en función de criterios de eficiencia y de equilibrio económico, uno o varios gestores de redes de distribución.
La configuración del estado en nuestro país, el reparto de las zonas de distribución y la propia idiosincrasia del sector hace que solo sea posible que el estado en cada CCAA designe un gestor de la red que cumpla las funciones que se le asignen, volver a entregar la gestión a las distribuidoras actuales sería tanto como posponer la reforma real del sistema eléctrico. Veamos a continuación algunos aspectos de la situación actual que es interesante tener presentes.

La actividad de distribución es aquella que tiene por objeto principal la transmisión de energía eléctrica desde la red de transporte hasta los puntos de consumo en las adecuadas condiciones de calidad. Esta definición se queda obsoleta ante los cambios que se están introduciendo es esa actividad.
Las redes de distribución se clasifican actualmente en tres partes: líneas de reparto; líneas de media tensión y líneas de baja tensión. En el balance hecho en el año 2010 la distribución en España contaba con las siguientes unidades de subestaciones y líneas:
  • Subestaciones AT/MT (MVA): 238.122
  • AT/MT (Uds): 326
  • Centros de transformación MT/BT (MVA): 107.793
  • MT/BT (Uds): 298.919
  • Líneas (km): BT (281.678), MT (266.360) y AT (52.656)

    Las zonas geográficas estaban repartidas entre cinco distribuidoras principales tal como se observa en la figura del principio.
    Existen así mismo alrededor de 350 pequeñas distribuidoras que suponen el 2,5% de la energía distribuida, con un reparto geográfico como se muestra en la siguiente figura:
     
     
    No forman  parte de las redes de distribución los transformadores de grupos de generación, los elementos de conexión de dichos grupos a las redes de distribución, las instalaciones de consumidores para su uso exclusivo. El punto anterior tiene transcendencia de cara a la reforma que se estudia, ya que  la ley 222/2008 que regula la distribución deja fuera todo lo concerniente a la generación distribuida y el autoconsumo.
    Actualmente los distribuidores son los gestores de las redes de distribución que operan. Como gestores de las redes, son responsables de la explotación, el mantenimiento y, en caso necesario, el desarrollo de su red de distribución, así como, en su caso, de sus interconexiones con otras redes, y de garantizar que su red tenga capacidad para asumir, a largo plazo, una demanda razonable de distribución de electricidad.
    Como indicábamos, al principio del artículo, el denominado DSO, gestor de la red de distribución, debería ser el órgano renovado que debería sufrir una mayor modificación para cubrir dos puntos básicos que la actual ley no contempla:
    ·         Las redes inteligentes
    ·         La participación en el DSO de las diferentes CCAA.
    Ambos puntos son necesarios contemplarlos, cediendo su gestión a las CCAA y dando por tanto libertad de desarrollo en función de las necesidades de su territorio, primando este punto a las decisiones inversoras que decidan los consejos de administración de las cinco principales distribuidoras, que como hemos visto, anteriormente son dos las que controlan el 80% del total.
     

     


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