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jueves, 14 de marzo de 2013

Dependencia Energética un Cuarto Objetivo Estratégico para España



Uno de los grandes aciertos en la estrategia energética de la UE ha sido el poderla sintetizar en tres objetivos, lo que se ha denominado: 20-20-20, que cuantificas los retos de: ahorro y eficiencia; energías renovables y medioambientales, no hay ninguna duda que son bien conocidos y centran y define con total precisión lo que se pretende conseguir con la energía en Europa, quizás, no tanto, en un aspecto fundamental: estamos ante objetivos mínimos que deberían ser concretados para cada país en función de sus especificidades y, también, que el objetivo relacionado con el medio ambiente que podría ser modificado elevándolo al 30% en el caso de que se diesen las circunstancias precisas a nivel mundial.

España, que por supuesto, ha asumido la estrategia energética de Europa y, por lo tanto, ha concretado sus tres objetivos a alcanzar en el año 2020, debería añadir un cuarto objetivo que si bien, viene siendo una consecuencia de los tres citados anteriormente, su elevación a la categoría de cuarto objetivo traería consecuencias muy positivas para el sector energético y del conjunto económico-social del país, hay que recordar que nuestro nivel de dependencia energético es el más alto de los principales países de la UE.
El objetivo de dependencia pasaría a ser la capacidad que se da  el país para desarrollar sus recursos autóctonos, de tal manera que los objetivos de eficiencia, renovables y medio ambientales estarían enlazados con éste.
El nivel de dependencia representa la seguridad de suministro del sistema energético y del peso de las importaciones en la balanza de pago. Es obvio que la explotación de los recursos energéticos son factores clave en el modelo energético de cualquier país, máxime en el caso español que importa prácticamente la totalidad de los recursos fósiles que suponen aproximadamente el 75% de la energía primaria demandada, siendo a su vez, prácticamente, la totalidad de la importada. Repartiéndose el 25% restante, fuente primaria autóctona,  entre las fuentes renovables y nuclear y a lo anterior se añade que el petróleo importado, el 46% de la energía primaria, es utilizado por el sector del transporte.
La cuantificación de este cuarto objetivo que se propone tiene un extraordinario valor para el sistema energético en su conjunto. La reducción de un punto porcentual en la dependencia energética conllevará, entre otros puntos, a una mejora de la seguridad del suministro energético, reduce la volatilidad de los precios y, en definitiva, permite la adopción de decisiones de inversión y consumo en un entorno más seguro, fiable y previsible.
Reducir la factura energética es, por lo tanto, uno de los principales retos de nuestra economía, especialmente ante las perspectivas de mantenimiento del precio de los bienes energéticos en cotas relativamente elevadas. El aumento de la eficiencia y del autoabastecimiento energético son las principales vías que permitirán avanzar hacia dicho objetivo. La cuestión radica en cuál es el margen de mejora del déficit energético, para ilustrar éste punto se presenta de manera gráfica, para una mejor comprensión tres niveles:
 
NIVEL 75% (2012)
 
 
 

En el cuadro superior se presenta la situación correspondiente al año 2011, en ese año el cuarto objetivo fue del; 76,5%, dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables siguientes: producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos por las fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas equivalentes de petróleo.
Se proporciona el porcentaje de las importaciones de fuentes fósiles, la totalidad de ellas, respecto al PIB de España y se cuantifica aproximadamente.
La totalidad de la producción propia se consigue mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear.
 
NIVEL 70% (2020)

 
 
En el cuadro superior se presenta la situación correspondiente al año 2020, según las predicciones que se hicieron en la subcomisión de energía. Para el año 2020 el cuarto objetivo sería del: 70%, dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables siguientes: producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos por las fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas equivalentes de petróleo.
No se proporciona el porcentaje de las importaciones de fuentes fósiles, respecto al PIB de España y tampoco se cuantifica.La totalidad de la producción propia se consigue igualmente mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear.
 
NIVEL 60% (2020)



En el cuadro superior se presenta la situación correspondiente al año 2020, considerando un acercamiento en el entorno de la media europea. Para el año 2020 el cuarto objetivo sería del: 60%, dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables siguientes: producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos por las fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas equivalentes de petróleo.
No se proporciona el porcentaje de las importaciones de fuentes fósiles, respecto al PIB de España y tampoco se cuantifica.La totalidad de la producción propia se consigue mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear y, posiblemente, mediante una fuente fósil propia.



 

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