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martes, 5 de junio de 2012

La mala Regulación del Sector Eléctrico se arregla Cambiándola

No hay ninguna duda en la constancia de que el Sector Eléctrico  se gobierna actualmente por una muy mala regulación, las consecuencias del caos que ello genera tiene diferentes costes para los agentes involucrados. El más afectado, sin ninguna duda, son los consumidores y, entre ellos, los residenciales y pymes que se abastecen en baja tensión. Este colectivo paga la electricidad al precio más alto de los 25 países continentales de la Unión Europea y sin considerar la deuda pendiente originada por el déficit de tarifa, todo ello fruto de una ineficiencia del sistema, cuyas causas son totalmente ajenas a los consumidores pero las consecuencias las pagan al 100%.

Al precio más alto se unen otro factor: la falta de competitividad de los sectores mayorista y minorista de electricidad, razón de ser de la ley 54/97 del Sector Eléctrico, impulsora de la liberalización del sector.
Dos características del sector son continuamente resaltadas por las administraciones: el consabido Déficit de Tarifa, 24.000 M€, y el sobredimensionamiento de las infraestructuras de: Generación, Transporte y Distribución.
El dimensionamiento de la potencia instalada podría ser superior al 40%, hecho que no tiene como contrapartida una disminución del precio de la energía eléctrica al haber un exceso de oferta, tal circunstancia no es valorada por el mercado, lo que evidencia su debilidad y, además, no se justifica los precios de tecnologías ya amortizadas como son: la nuclear y la hidráulica, tal como ha puesto de manifiesto la propia UE muy recientemente, esta circunstancia es más llamativa por ser defendida, a capa y espada, por las cinco principales eléctricas del país, lo que indica el grado de deterioro al que se ha llegado, se niega lo evidente, en defensa de unas reglas aceptables para una autentica minoría del sector.
Por otra parte, el Déficit de Tarifa, el mayor problema económico del sistema eléctrico, se ha elevado a la categoría de objetivo prioritario, se trasmita a la opinión pública: si elimino el déficit de tarifa corrijo las deficiencias del sistema eléctrico, aseveración muy controvertida y, seguramente, muy alejada del objetivo real: una mala regulación se arregla cambiándola, pero no solo para conseguir la desaparición del déficit, que por supuesto, sino para conseguir un sector liberalizado y, lo que es más importante, totalmente implicado en la estrategia energética de las Comunidades Autónomas, España y Europa, que no es otra que la denominada: Europa 20/20/20.
Desde que se promulgó la ley 54/97 en el que se definieron dos tipos de generación: la ordinaria y la especial, el sistema ha evolucionado y la clasificación que en su día se hizo, hoy por hoy, ha dejado de tener validez y de ser práctica, en la medida que los porcentajes de cada tipo tienden a equilibrarse y será superior, la especial,  en un futuro. De igual forma la incidencia estratégica de las políticas: medioambientales, eficiencia energética y tecnologías renovables no fueron contempladas para un desarrollo como el actual y el del futuro.
Todo lo anterior y otros factores conducen irremediablemente para un país como el nuestro, que es considerado como un adelantado y un primer espada en el terreno de las renovables, a la necesidad de un Pacto Económico y Técnico que  haga posible un Cambio Regulatorio acorde con las necesidades actuales de la sociedad civil, es decir, en defensa de los intereses legítimos de los últimos beneficiarios del mismo: los consumidores, los grandes olvidados del Sistema Eléctrico Español.
Los globos sondas que en estos días vienen apareciendo en los medios sobre los cambios regulatorios que se avecinan para antes del 30 de junio, indican, que una vez más, se definirán parches, de mayor o menor calado, sin la fuerza ni la intensidad requerida y que debería ser fruto del indicado Pacto Energético, que actuaría de  un autentico seguro para el sector, el sector eléctrico es un subsector energético y, por cierto, económicamente no es el más importante, punto que se olvida sistemáticamente en el escaso debate existente, una visión más amplia ayuda, sin duda, a tener una visión más ajustada para una toma de decisiones más acertada para el conjunto de la sociedad.


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