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martes, 20 de marzo de 2012

UN SECTOR ELECTRICO EN BUSCA DE LA INNOVACION

En los tiempos de crisis profunda que atravesamos, el no utilizar la innovación como la mejor herramienta para conseguir los necesarios cambios estructurales que lleven a nuestra economía por la senda de una mayor productividad, es poner simplemente parches, es el caso de un sistema eléctrico que no ha sido capaz de cumplir su objetivo de liberalización en sus dos extremos de generación y comercialización y busca erróneamente su futuro en la solución del déficit.
Nuestro sector eléctrico se encuentra, una vez más, en una encrucijada que va a definir su desarrollo durante los próximos años y, también, en gran parte de nuestra economía, dada la importancia de este suministro en las cuentas de los consumidores.
La entrada de una nueva administración, el cambio en la comisión directiva del regulador español, la CNE, así como su nuevo papel a desempeñar, según la directiva europea y nuestra legislación, creaba una gran expectativa de avance, máxime ante los grandes retos y problemas por los que atravesaba el sector, que culminó con la consulta pública que lanzó la CNE.
El pasado 09/03/2012 se dio a conocer el informe que ha elaborado la CNE y que no contiene ninguna propuesta que se pueda calificar como innovadora para el sector, nos adentramos, una vez más, en otro “galimatías” que posiblemente permitirá sanear financieramente el sector y para ello se siga incrementando el precio de la energía eléctrica para los consumidores, independientemente de su posición en relación con los países de nuestro entorno, es decir volvemos a repetir la jugada, en este juego infernal que algunos crearon y le llamaron déficit de tarifa.
Que nuestro sistema eléctrico tenga sobre capacidad, que nuestro sistema eléctrico tenga una de las mayores penetraciones de energías renovables de Europa, que nuestro sistema eléctrico se base en la generación de 17 Regiones, debería permitir regular con el objetivo de  desarrollar un nuevo paradigma innovador, basado en el desarrollo de la energía distribuida, en el desarrollo de lo local y en la supremacía del consumidor, tal como nos propone Europa en el denominado tercer paquete legislativo.
Nada de lo anterior se explícita en el Informe de la CNE elaborado a instancias del MINETUR y si pone el relieve en denotar algunos costes mal regulados y otros que necesitarían un nuevo tratamiento fuera de las tarifas, pero ningún cambio estructural  es propuesto que  se pueda debatir o analizar, por el contrario, los elementos diferenciados del desarrollo del sector son cercenados por vía de la moratoria temporal que aprueba y que va camino de convertirse en indefinida o por la reconsideración de la tecnología termosolar, alineándose con la posición de las “viejas eléctricas”
El resumen de las medidas propuestas en el Informe de la CNE se representan muy bien, mediante la síntesis que muestra el Presidente en su voto particular y que pueden contemplarse en el cuadro siguiente:
 
Que los datos anteriores representen la solución innovadora que desde el Regulador del Sistema se nos presente como la solución óptima, es simplemente inaceptable, la analítica presentada denota, entre otras cosas, una mala regulación de base, al igual que lo fue el Déficit Tarifario y cuyos sobrecostes han pesado sobre las espaldas de todos los consumidores que no cuentan con los medios precisos para que fueran resarcidos de tal ineptitud.
Hay que recordar que la CNE llevaba tiempo trabajando en una propuesta regulatoria que mejorase las carencias y debilidades de nuestra legislación y que se nos dijo que sería el legado de la anterior Comisión, algo debería aclarar el regulador ante la opinión pública sobre tal cosa.
Por último, pondré un botón de muestra de cómo se valora la situación del Sistema Eléctrico, es el relacionado con nuestro transportista y operador del sistema, la afamada empresa REE, de actualidad estos días por la consideración que hacen ciertos cargos públicos  de los puestos directivos de esta Empresa, y no es para menos, estamos ante un ente que recibe todos sus ingresos de unas actividades reguladas, en el entorno de los 1.600 millones de euros y que obtiene unos beneficios netos que superan los 400 millones de euros y que su actividad se ve desarrollada por cuanta más líneas de muy alta tensión y subestaciones inunde la geografía  de España, es más, una compañía que no ha adaptado todavía su estructura a la realidad regional de nuestro país y cuya transparencia de información, desde esa estructura regional, es imprescindible para poder analizar y entender nuestro Sistema Eléctrico y la calidad de nuestro transportista y operador. La valoración de nuestro regulador de REE, es la indicada en el cuadro superior, en este punto, hay que recordar que  la CNE lleva tiempo anunciando que trabaja en una nueva regulación en esta área.
Nuestro Sistema Eléctrico y nuestro País reúnen suficientes fortalezas para que basadas en ellas se cimente un sistema que supere al de las “viejas eléctricas” para las cuales, la única solución, como vienen demandando continuamente, es la subida de las tarifas. Es necesario  dar paso a una nueva generación innovadora de agentes que consigan un Sistema de Excelencia,  una utopía alcanzable e ilusionante.

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