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viernes, 9 de marzo de 2012

LA RESPONSABILIDAD DE UNESA EN LA CRISIS DE ESPAÑA

Que todos los  ciudadanos, empresas, asociaciones, entes públicos y administraciones nos deberíamos sentir, en mayor o menor medida, corresponsables con la situación de España, sería simplemente una demostración de madurez como país, pero siendo lo anterior una posición de avance y positiva con el objetivo de superar la crisis cuanto antes, el nivel de responsabilidad no sería justo ni equitativo que se repartiese proporcionalmente, en cada circunstancia, sector de economía y/o empresa, cada cual tendrá la suya en función de lo que socialmente se le reclame.
UNESA y sus cinco asociadas deberían ser consecuentes con lo anterior y presentarse ante los ciudadanos como empresas corresponsables con la situación actual de crisis por la que atraviesa la  social civil a la que pertenecen y así hacer que la defensa de sus intereses fuese consecuente con el entorno en el que desarrolla parte de sus actividades y no persistir en su posición actual de total desapego a la actual situación, cuando es muy posible que sea conocida esta crisis, por nuestra historia, como una de las mayores que tuvo que afrontar este país.
UNESA como mayor representante del sector eléctrico desde el lado de la oferta, y asociación activa en el desarrollo de la política energética de España, tiene una cuota de responsabilidad de las que podríamos calificar de primer nivel por su tamaño empresarial y que se acrecienta todavía más ante la importancia de sus suministros y servicios para el conjunto de la sociedad.
UNESA, por lo tanto, es un protagonista y actor de excepción en el sector eléctrico, en la crisis por la que atraviesa éste y en la crisis que atraviesa España, tanto desde el punto de vista económico como social.
Aunque por diversas causas y desde diferentes foros se ha venido reclamando un debate energético, la realidad como país es la ausencia de diferencias en políticas energéticas y, en cambio, aparecen tímidos debates en cuestiones de microeconomía o puntos regulatorios controvertidos.
Como siempre la excepción confirma la regla y, en este caso, está siendo la controversia que protagonizan: Jorge Fabra y UNESA a través de los artículos escritos recientemente:
Sumándome, modestamente al debate, me interesa resaltar, volviendo al inicio de éste artículo, la actitud totalmente insolidaria que personalmente considero que protagoniza UNESA con la situación general de España  y en particular su actual Presidente, por muchas razones que se podrían recordar a UNESA, algunas de ellas ya lo ha hecho el ex presidente de la CNE, Jorge Fabra, pero seguramente la más transcendente,  es aquella que fija que el desarrollo de las Empresas Eléctricas va ligado al desarrollo de éste país y, también, al desarrollo que tienen fuera de nuestras fronteras, solo hay que ver las cuentas de resultados para valorar la afirmación anterior.
Abanderar la insolidaridad y el principio: “sálvese el que pueda” no parece ser la mejor forma posible de convivencia cuando se navega en el mismo barco y se rema en el sentido de que solo es posible un objetivo: la salvación de todos como país.
Bien es verdad también, que en caso de naufragio los primeros en ahogarse serán los menos afortunados económicamente, pero separándonos de pesimismos que a nada conducen, si conviene decir  y decirlo en voz muy alta que lo del mismo barco es voluntario y, posiblemente, el error de muchos está en persistir de que UNESA navegue junto a la sociedad civil, ya que es muy libre de hacerlo en su propio barco como hasta hora y que en este caso se trata de un buen yate de lujo que suelen fondear, eso sí, en nuestras maravillosas islas mediterráneas.
De persistir en su modo de navegar, los nuevos reguladores deberían actuar con la misma contundencia que en otros ámbitos y así mostrarán si les parece oportuna ese tipo de navegación y en ese lugar, la sociedad civil supervisa la navegación expectante y con ganas de debatir la situación, lo ha demostrado con su participación reciente en la consulta pública de la CNE,  para en un futuro no lejano actuar en consecuencia. La sociedad civil, que es pragmática,  también quiere conseguir, que pasado mañana, no suban otra vez las tarifas y, una vez más,  los números sigan siendo iguales para los llamados consumidores.

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