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martes, 15 de noviembre de 2011

UNESA UTILIZA PRECIOS DE MERCADO DIFERENCIADOS POR TECNOLOGIAS DE GENERACION EN SU CAMPAÑA CONTRA LAS SOLARES.

“En 2010, la demanda de energía eléctrica en España fue de 295 TWh. De ellos, 204 TWh los produjeron las instalaciones tradicionales que percibieron, a través de las factura eléctrica que pagan los consumidores, 10.088 millones, incluida la retribución por capacidad, mientras que las renovables con una producción de 91 TWh cobraron 10.133 millones. Es decir, las renovables, que sólo produjeron el 30%, se quedaron con el 50% de los ingresos.”
El párrafo anterior fue escrito en un reciente artículo por el presidente de Unesa, Eduardo Montes, y su filosofía ha sido manifestada igualmente por otros destacados miembros de la patronal. Desde luego hay que hilar muy fino para desenmascarar un dato que a todas luces parece correcto, y no lo es, demostremos su incorrección.
En el actual ordenamiento del sector eléctrico, hay dos términos principales que se utilizan para definir la factura de un consumidor, ambos se aplican sobre la energía consumida, el primero corresponde al precio de la energía eléctrica que tiene fijado cada consumidor con su comercializador y el segundo corresponde a lo que se denomina acceso y se conoce como tarifa de acceso, el primero está ligado a un mercado mayorista de la electricidad y el segundo es el correspondiente a la parte regulada.
Lo anterior, es fruto de la estructura que se le ha dado al propio sistema y desde el plano de un mercado liberalizado es totalmente lógico ya que se adapta, por una parte, a un coste de la generación de la energía totalmente liberalizado y, por otra parte,  a un coste de otros servicios no liberalizados y que son objeto de una regulación, como son: el transporte, la distribución y  la operación del sistema, como más representativos. En la parte regulada, la tarifa de acceso,  se ha incluido desde su creación  las primas a las energías renovables y, por lo tanto, ésta partida se decidió separarla del precio de la energía en el mercado correspondiente, no pertenece a la generación y, por lo tanto, al igual que el transporte o la distribución no entran en el precio de la energía eléctrica.
La decisión anterior podrá ser o no acertada, puede haber argumentos en ambos sentidos, pero lo que es indiscutible y es totalmente objetivo, es que hoy por hoy, dentro de la tarifa de acceso se encuentra incluida la partida correspondiente al sobrecoste del régimen especial y que dicha cantidad, hoy por hoy, nada tiene que ver con el coste en el mercado de la energía eléctrica.
La manipulación de un dato para defender un interés particular no deja de ser eso: una manipulación. El sistema de mercado eléctrico de España es marginalista, que quiere decir que en los tramos fijados, que son por horas y días, el precio de la energía es único en el mercado organizado del sistema eléctrico y, por lo tanto, se  vende y compra la energía al mismo precio en esos tramos, dicho de otra forma, no hay diferencia entre el precio de diferentes tecnologías.
Los consumidores pagaron con su factura eléctrica lo que pone en la misma, no lo que le interesa a Unesa, pagaron una tarifa de acceso y pagaron una energía consumida y así es también para el caso de las tarifas de último recurso.
La contabilidad son las reglas que siguen los diferentes agentes, en la medida que se contabilice de forma diferente según el interés de cada cual y no se sigan los mismos principios mal se pueden entender los unos con los otros, si Unesa tiene  interés de que se cambie la contabilidad eléctrica, que lo proponga,  a algunos hasta nos podría parecer razonable, pero mientras tanto que sea riguroso con lo que hay, ya que de otra manera volvemos a una                      “ manipulación de la ignorancia”
Resumiendo: el sobrecoste de las energías renovables nada tiene que ver con los precios en el mercado de generación de las diferentes tecnologías, que es siempre el mismo. Ese sobrecoste incide sobre la parte regulada y, por lo tanto, incide sobre la tarifa de acceso y lo que es totalmente cierto es que incrementa su costo total en un porcentaje que pude ser superior al 40% y aunque matemáticamente el resultado para el consumidor sea el mismo, conceptualmente no lo es y su utilización en el sentido que lo hace Unesa es simplemente porque le conviene ahora. Para que se entienda aún mejor, según la patronal, habría que hablar de lo que pagan los consumidores por: la nuclear, la hidroeléctrica y/o la térmica, al igual que lo hace para las solares, sinceramente no creo que les interese y, puede que si, a los consumidores.




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