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lunes, 7 de noviembre de 2011

Una nueva política energética para el cambio de modelo económico, los nuevos agentes necesarios para su consecución.

En un artículo escrito, el pasado fin de semana en relación con las presentes elecciones, el presidente de Iberdrola cree necesario apostar por sectores motores de crecimiento, como el energético y así dice:
El agotamiento de nuestro modelo económico exige apostar por una política industrial que potencie aquellos sectores capaces de actuar como motor de crecimiento y creación de empleo, además de ejercer un efecto tractor sobre el conjunto del tejido productivo. Entre ellos, y muy destacadamente, se encuentra el sector energético, sumido hoy en una situación de incertidumbre paralizante y necesitado de reformas que requieren ser abordadas desde la amplitud de miras propia de la visión de Estado, la que corresponde a su carácter de sector estratégico, clave para el desarrollo y la competitividad de nuestra economía.
Y termina resaltando la importancia del sector, escribiendo:
El Gobierno que salga elegido tras las próximas elecciones debe establecer el modelo energético seguro, competitivo y sostenible en el que se van a satisfacer nuestras necesidades energéticas a largo plazo y diseñar un marco regulador estable y predecible en el que pueda desenvolverse con plena seguridad jurídica un sector que invierte anualmente 15.000 millones de euros, realiza compras anuales a fabricantes y suministradores por valor de 40.000 millones y da empleo directo e indirecto a medio millón de personas.

La posición de Iberdrola, en relación con la estrategia energética, no podrá diferir a la marcada por la UE, es decir: la denominada estrategia 20/20/20 para el horizonte 2020, estrategia de mínimos y que puede ser modificada si finalmente se adapta una disminución mínima del CO2 del 30%.
España ha incorporado, como no podía ser de otra manera, la estrategia Europea a la suya propia partiendo de su propia realidad, lo que ha hecho que los diferentes documentos elaborados concreten la estrategia mediante los balances y proyecciones estudiados.

El documento, presentado por una subcomisión de energía, titulado: INFORME DE LA SUBCOMISIÓN DE ANÁLISIS DE LA ESTRATEGIA ENERGÉTICA ESPAÑOLA PARA LOS PRÓXIMOS 25 AÑOS, es donde mejor se recogen y concretan los datos necesarios y recomendaciones para sustentar la estrategia energética, por lo tanto, la nueva política energética española está totalmente definida, falta desarrollar todo el entramado legal y normativo que la posibiliten.
El margen de maniobra con el que va a contar, sea quien sea el nuevo gobierno, en materia de estrategia energética con el objetivo el año 2020, es muy reducido en relación al objetivos de mínimos 20/20/20 e intentar alcanzar unos objetivos más ambiciosos conducirían a dos acciones: mayor eficiencia y más participación de renovables.

El eliminar el déficit de tarifa no debería ser considerado por el Presidente de Iberdrola como una estrategia energética, es simplemente definir un nuevo equilibrio de costes para el sistema eléctrico, punto ya recogido en el documento de la subcomisión y con propuestas como la de reconsiderar que el coste medioambiental no recaiga en gran medida sobre el sector eléctrico.
Los recientes resultados que ha presentado Iberdrola, muestran para sus tres segmentos de mercado: redes, renovables y liberalizado, comportamientos bien diferenciados en cuanto a la rentabilidad, aumenta y se mantienen en redes y renovables y disminuye el segmento liberalizado, en éste último se encuentra la actividad de generación ordinaria.
Durante el periodo 2011/2020, prácticamente la generación ordinaria no va a necesitar de nuevas inversiones, concentrándose todo el incremento de potencia instalada en el régimen especial, en concreto:


De esta manera, mientras la potencia instalada renovable de régimen ordinario permanece constante en los 14.000 MW, la potencia instalada de régimen especial se duplica, incrementándose desde los actuales 25.000 MW a 50.000 MW en 2020. Este incremento tiene lugar fundamentalmente a través de un mayor desarrollo de las tecnologías más maduras: la eólica onshore representa más del 60% del incremento de la potencia especial y las tecnologías solares explican conjuntamente el 30% de este incremento. El restante 10% se reparte entre las tecnologías menos desarrolladas en la actualidad.
La contribución previsible de energía solar fotovoltaica (PANER 2011-2020) al cumplimiento de los objetivos vinculantes para 2020 se estima en 14.316 GWh, generados por una potencia instalada acumulada en 2020 de 8.367 MW. El incremento de potencia en el periodo 2011-2020 se estima en 4.346 MW.
La contribución de la energía solar termoeléctrica al cumplimiento de los objetivos vinculantes para 2020 se estima en 15.353 GWh, generados por una potencia instalada acumulada en 2020 de 5.079 MW. El incremento de potencia en el periodo 2011-2020 se estima en 4.447 MW.

La encrucijada de las actuales eléctricas se centra en dos aspectos: crecimiento de la demanda y crecimiento de la generación renovable, el primer aspecto se puede fijar más como una necesidad que como una posible realidad, toda la disminución de demanda sobre la prevista, tendría que ser absorbido por el régimen ordinario como consecuencia de la prioridad del régimen especial sobre el ordinario, pero por otra parte un porcentaje del incremento del régimen especial se hará sobre la base del autoconsumo, aspecto que modifica la relación con los clientes actuales e introduce a nuevos agentes en el mercado que no serán controlados por las eléctricas actuales y entre lo que hay que destacar las empresas que presten SERVICIOS ENERGETICOS.

Todo lo anterior justifica la necesidad que tiene la eléctrica de cuestionar la estrategia definida, posponer los desarrollos normativos anunciados y cuestionar las tecnologías nuevas que sustentan el cambio: fotovoltaica y termoeléctrica. El déficit de tarifa es un endiablado juego que construyeron las eléctricas y la administración a costa de los ciudadanos y que su finalización se tiene que acometer en las peores circunstancias posibles, debido a la situación financiera que atravesamos, pero su resolución no debería mezclarse y/o cuestionar las estrategias energéticas definidas. Al igual que las encrucijadas de las eléctricas no debieran cuestionar toda una estrategia energética que viene predefinida por la propia de la UE.

Sería absurdo pensar que: “Una nueva política energética para el cambio de modelo económico” no lleva aparejado una nueva posición de las compañías que forman Unesa en el sector eléctrico y aquí surge la gran oportunidad para los nuevos agentes del mercado energético











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