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viernes, 14 de octubre de 2011

LA DIRECTIVA 2006/32/CE , LOS SERVICIOS ENERGETICOS Y EL CAMBIO CULTURAL




La formación sistémica es, quizás, una de las asignaturas a considerar por los nuevos entrantes y algunas especialidades del sistema energético español, algunos de las temas más candentes son de difícil comprensión y solución si no se analizan como acciones y/o reacciones dentro de un sistema que está funcionando que es considerado insostenible y que tiene en marcha, a nivel europeo, una estrategia con horizonte el 2020 para la  transformación del sistema actual.

Cuando en un sistema cualquiera se aplica un cambio de cultura, es decir, se quiere modificar la situación del sistema existente, es lógico que surjan reacciones contrarias o todavía no formadas en lo que se pretende, lo que hace retrasar el objetivo buscado, lo cual ayuda a los agentes mejor situados a preservar su posición que por regla general suele ser contraria a ese cambio cultural.

Si lo que se pretende en el sistema energético son cambios culturales del siguiente alcance:

“El consumidor de energía debe de pasar de comprar las máquinas, el mantenimiento y el suministro de energía a tener un solo contrato de externalización de servicios energéticos con una empresa que gane capturando parte del ahorro del cliente o centralizar estos servicios en una cooperativa de consumo.”

Las acciones/reacciones de éste tipo de cambio sobre el sistema energético son de gran calado, veamos si ese cambio cultural es recogido en la directiva 2006/32 que trata de los servicios energéticos y de su mercado.

En los considerandos de la directiva ya aparecen aspectos que tratan lo indicado, por ejemplo:

Los distribuidores de energía, los operadores de sistemas de distribución y las empresas minoristas de venta de energía pueden mejorar la eficiencia energética de la Comunidad si se comercializan servicios energéticos que incluyan un uso final eficiente como, por ejemplo, el bienestar térmico en el interior de las viviendas, agua caliente sanitaria, refrigeración, fabricación de productos, iluminación y energía motriz. Así, la potenciación al máximo del beneficio de los distribuidores de energía, los operadores de sistemas de distribución y las empresas minoristas de venta de energía está relacionada cada vez más con la venta de servicios energéticos a tantos clientes como sea posible en lugar de con la venta de tanta energía como sea posible a cada cliente. Los Estados miembros deben esforzarse por evitar toda distorsión de la competencia en este ámbito con vistas a garantizar la igualdad de condiciones entre todos los proveedores de servicios energéticos; pueden, sin embargo, delegar esta misión al regulador nacional.



En el artículo 6 de la directiva 2006/32 titulado: PROMOCIÓN DE LA EFICIENCIA DEL USO FINAL DE LA ENERGÍA Y SERVICIOS ENERGÉTICOS, se dice:

1. Los Estados miembros garantizarán que los distribuidores de energía, los operadores de sistemas de distribución y las empresas minoristas de venta de energía:

b) se abstengan de cualquier actividad que pudiera impedir la demanda y el suministro de servicios energéticos y otras medidas de mejora de la eficiencia energética, o entorpecer el desarrollo de mercados de servicios energéticos y otras medidas de mejora de la eficiencia energética. El Estado miembro de que se trate tomará las medidas necesarias para poner fin a tales actividades donde se produzcan.

Los puntos anteriores de la directiva son cambios culturales en el sistema energético actual y por lo tanto tendente a conseguir una transformación del mismo, dicho con otras palabras, se pretende implantar un nuevo paradigma.

No podemos considerar que un sistema se transforma en otro, cuando el objetivo es solamente conseguir ser más eficiente, de siempre hemos trabajado en el mundo de los sistemas y de la ingeniería en conseguirlo, es decir, en hacer más con menos recursos, el considerar los servicios energéticos: solamente como medios para la consecución de más eficiencia, seguramente retrasará la obtención de los objetivos buscados en el sistema energético por la mencionada directiva y ayudará a los agentes actualmente establecidos en conservar su estatus actual, con lo que además de no conseguir los objetivos buscados, imposibilitaremos la creación de más empleo cualificado, objetivo que debería ser prioritario para todos.

Al igual que invertir los ahorros energéticos es una opción muy válida, también lo es contratar otros servicios energéticos y en eso estaremos muy pronto y siempre buscando ser más eficientes y tanto los servicios actuales y aquellos que se vayan desarrollando e innovando constituirán un nuevo mercado cuyo nombre en europa es el de: mercado de servicios energéticos, según la directiva mencionada.



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