NUEVO

martes, 6 de septiembre de 2011

LA CONSTANTACION DE UNA REALIDAD POR EL NUEVO CONSEJO DE LA CNE


En el informe de prensa del pasado día: 2/9/2011, de la última reunión del Consejo Directivo de la CNE, cuyos miembros han sido recientemente nombrados, aprobaron el informe titulado: “Informe sobre la evolución de la competencia en los mercados de gas y electricidad”, en él se pone de manifiesto un tema no menor, tal que es:

En los mercados minoristas de gas y electricidad, el mayor grado de competencia se registra en los segmentos de grandes consumidores. La dinámica competitiva es, en general, limitada en los segmentos de consumidores doméstico-comerciales, donde la entrada de nuevos competidores no es significativa y la principal referencia de precio es la tarifa de último recurso. La propiedad de las redes de distribución ha sido, hasta la actualidad, un determinante clave de la evolución de la competencia. La gran mayoría de los consumidores de gas y electricidad son suministrados por comercializadores que pertenecen a grupos empresariales con actividades de distribución de gas y/o de electricidad. Hay que resaltar el creciente dinamismo observado en la comercialización de gas en los últimos dos años, debido a la creciente captación de clientes por algunas empresas fuera de sus áreas de distribución. Este desarrollo es sólo incipiente en la comercialización de electricidad, donde se aprecia una mayor estabilidad de cuotas y de tasas de fidelización de los consumidores a las empresas establecidas.

La ley 54/97 del sector eléctrico tenía como objetivo, según dice la propia ley en su articulado, lo siguiente:

Artículo 1. Objeto.

1. La presente Ley regula las actividades destinadas al suministro de energía eléctrica, consistente en su generación, transporte, distribución, comercialización e intercambios intracomunitarios e internacional, así como la gestión económica y técnica del sistema eléctrico.

2. La regulación de dichas actividades tiene por finalidad:

a) La adecuación del suministro de energía eléctrica a las necesidades de los consumidores, y

b) La racionalización, eficiencia y optimización de aquéllas, atendiendo a los principios de monopolio natural del transporte y la distribución, red única y de realización al menor coste.

3. Las actividades destinadas al suministro de energía eléctrica se ejercerán de forma coordinada bajo los principios de objetividad, transparencia y libre competencia.

En el preámbulo de la ley se fijaba un principio de un calado y visión que llama la atención, a pesar de los logros no alcanzados hasta la fecha y decía:

La presente Ley hace compatible una política energética basada en la progresiva liberalización del mercado con la consecución de otros objetivos que también le son propios, como la mejora de la eficiencia energética, la reducción del consumo y la protección del medio ambiente. El régimen especial de generación eléctrica, los programas de gestión de la demanda y, sobre todo, el fomento de las energías renovables mejoran su encaje en nuestro ordenamiento.

Llama poderosamente la atención el diagnostico que la CNE hace de las causas, cuando pone de manifiesto la principal barrera del sistema competitivo y lo manifiesta en el siguiente párrafo:

La propiedad de las redes de distribución ha sido, hasta la actualidad, un determinante clave de la evolución de la competencia.

Si esa es la barrera que impide un desarrollo de la competencia, si las concesiones de redes no se han adaptado a la estructura descentralizada del Estado, si las necesidad de modernizar esas redes hacia redes inteligentes, si para ello el protagonismo de los DSO se hace crítico, si la generación distribuida es ya una realidad, las medidas a tomar que irremediablemente originan un nuevo reparto de poder están enunciadas.

El protagonismo que deberían asumir las nuevas empresas de servicios energéticos en este nuevo marco se hace evidente, ya que constituirían el vehículo idóneo para conseguir los objetivos de competencia que se buscan.

Por otra parte, es de resaltar que en el informe de la subcomisión de energía del Congreso de los Diputados, publicado el pasado mes de diciembre, no se pone de manifiesto lo hoy indicado por la CNE que es la base sobre lo que está construido el actual ordenamiento.









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