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miércoles, 10 de noviembre de 2010

LAS CENTRALES HIDROELECTRICAS NO SE AMORTIZAN NUNCA SEGÚN UNESA.

UNESA ha publicado, hace pocos días, un informe titulado: La situación económico-financiera de la actividad eléctrica en España: 1998-2009.el estudio ha sido realizado por la consultora Deloitte.
El diputado por ICV, Joan Herrera, planteó recientemente una proposición no de ley para sacar a las centrales nucleares e hidráulicas del sistema de fijación de precios, es decir del “pool”.
La misma tesis, del diputado, fue expuesta en el Libro Blanco sobre Generación Eléctrica, realizado por un equipo de la universidad de Comillas y dado a conocer en junio del 2005.
El estado de amortización de las instalaciones existentes, así como la duración de su concesión administrativa, es otro de los puntos de controversia existentes .En el informe publicado por UNESA la posición es contundente: las centrales hidráulicas “no se amortizan nunca” y añade: “Este tipo de centrales nunca pueden estar amortizadas económicamente hasta el mismo momento de su baja operativa. Por lo que se refiere a las centrales hidráulicas, en su inmensa mayoría son concesiones que deben revertirse al Estado, al finalizar el periodo de concesión, en perfecto estado de funcionamiento”

El periodo de concesión es de 75 años y hasta el año 2024 no caducará ninguna gran central hidráulica, contra ese injustificable privilegio, desde medio ambiente, en la legislatura pasada, se trabajo en diseñar un canon por el uso del agua que afectaría a las hidroeléctricas, como forma de equilibrar el uso de un bien público, tal como es el agua, que tiene un precio en el mercado.

La posición actual de las eléctricas, en relación con sus criterios de amortización, se mantuviesen, obligaría a revisar los cálculos y cantidades entregadas en su día en concepto de costes de transición a la competencia ya que fueron injustamente pagadas y la justificación de lo anteriormente expuesto puede encontrarse en los apartados correspondientes del Libro Blanco de Generación Eléctrica.

El querer mantener unos privilegios que les fueron concedidos a las compañías eléctricas por un régimen no democrático y en una situación de crisis económica como la actual y enfrentándose a un gobierno que si es democrático, no deja de ser una posición suicida para la buena marcha de esas compañías.

Por otra parte, las inversiones en centrales de bombeo son una necesidad, ya que su función de almacenaje y por lo tanto de uso cuando lo necesite el sistema es vital para el desarrollo de las energías renovables que tienen una generación no previsible. De no ser abordadas las inversiones necesarias por los actuales concesionarios deberían ser sacadas a concurso público con la consiguiente ruptura del status existente.

Desde UNESA, se ha abierto un frente de hostilidad hacia las administraciones de cualquier signo que enrarece aún más el actual caos del sector eléctrico y favorece la urgente necesidad de avanzar en los cambios regulatorios que consigan un nuevo equilibrio en el sector.



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